El packaging sostenible despega: Los envases flexibles están presentes en el 40% de los productos del mundo

La empresa conservera española, Seakings, distingue razones de sostenibilidad ambiental en el crecimiento de los envases flexibles, frente a las latas tradicionales, en el mercado de la alimentación. A su juicio, esta es la principal razón por la que serán cada día más empleados por la industria. Los envases flexibles están ya presentes en el 40% de los productos envasados en el mundo y su tasa anual de crecimiento es superior al 3%.

“La nueva sensibilidad de las empresas conserveras, presente en sus políticas de responsabilidad medioambiental, con soluciones sostenibles tanto en las capturas como en la propuesta de productos más atractivos y saludables, se ha extendido también al campo de los envases, en el que ya se advierten algunos signos de cambio, a pesar de que, indudablemente, siguen pesando sobre la industria los 200 años de tradición que acumula la lata de conservas como presentación preferida”, indica Marcos Miranda, CEO de Seakings.

El packaging flexible representó en 2019 más del 40% de los productos envasados en el mundo, habiendo duplicado en los últimos veinte años su tamaño hasta alcanzar unos ingresos de 228.000 millones de dólares. En algunos países, como Estados Unidos, constituyen el segundo segmento de envases más grande. Para Seakings, el impulso del e-commerce, en buena parte debido a la pandemia y una mayor concienciación con la sostenibilidad por parte de la sociedad, se erigen como principales aceleradores de esta tendencia. A este respecto, se estima que los envases flexibles continuarán creciendo a una tasa anual del 3,3% anual, llegando a generar un negocio de 269.000 millones de dólares en el año 2024.

La compañía conservera española plantea que la principal ventaja que presentan los envases flexibles desde el punto de vista de la sostenibilidad ambiental es la menor cantidad de material y de energía que se precisa en su producción. “La producción de bolsas flexibles de aluminio requiere una menor cantidad de material, de energía y de recursos para su elaboración, hasta el punto de que se calcula que envasar todos los alimentos de la UE en este tipo de bolsas ahorraría más de 26 millones de toneladas de material de envasado. Asimismo, el menor peso de los materiales flexibles de envasado y la capacidad de comprimirlos y adaptarlos a las condiciones del transporte ahorra espacio y reduce el tráfico de camiones”, explica Marcos Miranda.

A su vez, el uso de bolsas flexibles de aluminio reduce la huella de carbono y la contaminación durante toda su vida útil. Este tipo de envases tiene una capacidad de reciclaje del 100%, y se calcula que envasar todos los alimentos de la UE en envases flexibles de aluminio (aún reciclando el 0% de todos ellos), reduciría en un 40% las emisiones de CO2 a la atmósfera.

Noticia publicada con información de Gestores de Residuos

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