Chile: Proyecto busca potenciar el reciclaje químico

La Universidad de Chile obtuvo financiamiento para una iniciativa que busca potenciar el reciclaje químico, con el objetivo de disminuir la contaminación. Llamada como “Reciclaje químico de residuos de poliestireno para obtención de estireno y su incorporación a una economía circular”, liderada por el académico de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Humberto Palza, es el proyecto que pretende convertir residuos plásticos (por ejemplo poliestireno y PET) en otra resina de mayor valor (fibra de vidrio) y así, ayudar al medioambiente.

Actualmente, en Chile se producen 26 mil toneladas de residuos de envases de este material, del cual sólo se reutiliza el 1%. Como consecuencia, la industria pierde un material importante en el reciclaje y los océanos acumulan 150 millones de toneladas de plásticos.

Esta iniciativa surge en medio de la entrada en vigencia del Decreto Supremo 12 de Envases y Embalajes.

Con el reciclaje químico y tras la obtención de estireno (un solvente orgánico), el objetivo es establecer que para el año 2030 se valoricen al menos un 45% de los residuos de poliestireno al año. Palza aclara que el reciclaje que todos conocen “se llama reciclaje mecánico, lo que significa que el proceso es mecánico para reciclar el plástico, el que típicamente es en base a temperatura y luego se vuelve a fundir. El 98% de la gente piensa que ese es el reciclaje”.

El reciclaje químico persigue el mismo principio, pero con una modificación química, “molecularmente se hace una transformación química. En este proyecto se ocupa el estireno en el reciclaje químico de otro plástico, la idea es unir dos tecnologías que iban en paralelo, en una sola. Se va a reutilizar para ocuparlo con otro plástico”, argumenta el académico.

Palza explica que la investigación dará valor agregado a los residuos del poliestireno a través del reciclaje químico: “Con este proceso se pretende obtener estireno, un solvente orgánico de alto valor comercial que podrá ser utilizado en el proceso de valorización de las botellas de PET, para conseguir finalmente resinas comerciales que produzcan fibras de vidrio”.

Implementación social en dos años

Palza agrega: “De esta manera, se generará un impacto social al trabajar con la asociación de recicladores de base y también se evitará que los residuos lleguen al medioambiente”.

Actualmente, las tecnologías disponibles son limitadas y poco sustentables. Como consecuencia, la industria no recupera el valor económico de los residuos, generando pérdidas de hasta US$ 25 millones cada año.

La utilidad del proyecto es darle valor al residuo plástico, “y como tiene valor, existirá un incentivo para que la gente no lo bote y piense en el reciclaje. La botella PET una vez que se utiliza (en un yogur, por ejemplo), se bota. Ahora tendrá un valor diferente y se utilizará por más tiempo”, explica Palza.

La Directora de Investigación de la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo de la misma casa de estudios, Silvia Núñez, establece que estamos satisfechos con los resultados de esta edición y seguiremos trabajando por mejorar, “ya que este concurso financia pocos proyectos en general, siendo muy cotizado por las y los investigadores. Se instala como una oportunidad para avanzar desde la investigación básica hacia aplicaciones o productos”.

Palza señala que el objetivo es que exista un cambio de mentalidad. “La idea es que las personas ahora cuando compren algo, luego de ocuparlo, lo guarden y lo reciclen, ya que tendrá mayor valor. Existirán empresas que compren estos productos. Hablamos de valorización, no botas oro o plata, botas plástico, porque no tiene valor”.

Los proyectos cuentan con una prueba de concepto, modelo o prototipo validado a pequeña escala, por lo que hasta ahora sus resultados han demostrado utilidad en el mundo real. El objetivo es lograr una aplicación productiva e implementación en el plano social en un plazo de 24 meses.

Por tanto, “esperamos que en el futuro estas líneas tengan mayores recursos, pues desde el estallido social y con la llegada de la pandemia hemos aprendido la importancia de ir innovando y utilizando conocimientos de base que pueden servir para el desarrollo en diversas áreas”, explica Núñez.

Noticia publicada con información de La Tercera

, , , , , ,

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *