Cáscaras y pulpas de cítricos con nueva vida para hacer envases y cremas hidratantes

El proyecto europeo Citruspack ha logrado transformar residuos cítricos como cáscaras y pulpas de estas frutas en una materia prima para desarrollar nuevos productos sostenibles como biobotellas para zumo o como hacer una crema hidratante 100% natural para el rostro.

Las cáscaras y pulpas de productos cítricos como naranjas y mandarinas no tienen por qué terminar en la basura. Estos residuos cítricos pueden valorizarse como se ha demostrado dentro del proyecto europeo Citruspack, que ha sido coordinado por el centro tecnológico de Zaragoza AITIIP, y dentro del que se ha logrado transformarlos en una nueva materia prima esencial para desarrollar otros nuevos productos sostenibles.

El proyecto ha permitido desarrollar tres prototipos de bioproductos, suponiendo una innovación para la industria del embalaje y la cosmética. Uno de ellos es una biobotella de zumo, que puede albergar el jugo de un nuevo cítrico, mientras que otro de los prototipos es un tarro cosmético (biotarro). El tercer desarrollo es una crema facial hidratante para el rostro en la que estos residuos cítricos se han convertido en la base estrella de este cosmético.

La investigación se centró en una primera fase en crear un material bioplástico (sin base de petróleo), que fue mezclado con fibra natural procedente de la cáscara y la pulpa de las frutas cítricas. Posteriormente, con este material, se elaboró la estructura de la botella y el tarro, obteniéndose además la validación de compostabilidad industrial teniendo en cuenta los parámetros europeos.

El proyecto también ha permitido desarrollar hasta cinco formulaciones distintas de mascarillas hidratantes y cremas faciales a partir de polvo cítrico y aceites esenciales. Son productos que tienen propiedades físico-químicas, que igualmente han sido validados siguiendo los estándares de la industria cosmética.

Economía circular

Este uso como envases más sostenibles y para cosmética abre una nueva instancia para solucionar los cientos de miles de toneladas de residuos cítricos que se generan en España cada año y que no son puestos en valor, porque suele utilizarse como alimento para ganado, pero tiene el problema de su rápida fermentación, lo que le convierte en un problema ambiental. Además, está el problema del costo de transporte de este residuo por su alto contenido de humedad.

Con estas soluciones desarrolladas en el marco de este proyecto, que forma parte del programa LIFE, se contribuye a evitar estos problemas, además de avanzar en la economía circular y mejorar las oportunidades de mercado para los agricultores y productores por la diversificación de los residuos dentro de una nueva cadena de valor.

Noticia publicada con información de El Economista

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