España: Investigadores obtienen bioplásticos iridiscentes utilizando residuos de algodón y cacao

Investigadores del Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea “La Mayora” (Universidad de Málaga) han fabricado bioplásticos iridiscentes, que reflejan los colores del arcoiris como las pompas de jabón, a partir de residuos agrícolas de celulosa y restos no comestibles del cacao. Este material biodegradable podría emplearse como sensores en el sector alimenticio o marcas para evitar falsificaciones u otras aplicaciones como componentes estéticos de juguetes o tapas de libros y libretas, según ha divulgado la Fundación Descubre.

El nuevo bioplástico consigue su estructura mediante la combinación de dos materias primas: La celulosa procedente de los restos de algodón y las cáscaras del fruto del cacao, los cuales se disuelven hasta perder su tonalidad original y quedar prácticamente transparentes. En ese momento se combinan y se forma un film con unas características muy similares a los plásticos derivados del petróleo, con la ventaja de que su destrucción no conlleva impacto medioambiental.

Precisamente, la sustitución de los “petro-plásticos” por materiales ecológicos y respetuosos con el entorno es uno de los grandes retos medioambientales en los que el equipo de investigación de este centro mixto del CSIC y la Universidad de Málaga lleva décadas trabajando. Hace unos años los investigadores crearon un bioplástico a partir de la piel del tomate para recubrir el interior de las latas de conserva de esta fruta.

Con esta investigación publicada en la revista ACSNano, han conseguido crear compuestos a partir de desechos de celulosa y cacao aplicando la denominada “bioeconomía circular”, basada en emplear un desecho y convertirlo en un material útil. Para alcanzar estos resultados, los científicos han disuelto ambos compuestos y han generado a pequeña escala finas capas de film similares al plástico, con una estructura resistente y colores brillantes debido a la formación de cristales fotónicos en la superficie mediante el replicado de un molde concreto elaborado de óxido de silicio que genera dichas tonalidades.

Hasta llegar a ello, realizaron dos tipos de experimentos, en uno de los cuales trabajaron sólo con celulosa y en otro utilizaron este material añadiéndole restos de cacao. Después de las pruebas realizadas en laboratorio, los expertos comprobaron que estos dos materiales se descomponen de forma natural tanto en el suelo como en el agua de mar. El investigador Alejandro Heredia, comenta al respecto: “Las películas de celulosa pura son completamente biodegradables y transparentes con un índice de refracción similar al vidrio. Su formación a escala nano y micro la transforma en una superficie que manifiesta colores estructurales brillantes”. Los expertos apostaron por los restos de cacao (una fruta tropical que contiene lignina), concretamente las cáscaras, debido a su naturaleza fuerte y resistente.

Durante los ensayos de preparación de ambos materiales, los expertos obtuvieron una respuesta similar pese a que los tiempos de disolución de cada uno es dispar, ya que la celulosa pasa de ser un compuesto blanquecino a una pasta transparente final en aproximadamente un día y el cacao requiere de tres días de agitación en disolvente para una disolución completa.

Noticia publicada con información de Gestores de Residuos

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