La Revolución femenina: Sostenibilidad y economía circular para alcanzar la Industria 4.0

La orientación de la Industria 4.0 centrada en las personas, así como también en el medio ambiente y enfocada hacia la economía circular es la mejor garantía para conseguir una revolución constructiva (e incluso regenerativa) de la industria y por consecuencia de la sociedad.

Se está experimentando un cambio fundamental en la manera en que los individuos y las sociedades se relacionan entre sí. Y, al entender este cambio, se puede influir de positiva y constructivamente en su resultado.

La producción y el consumo sostenible consisten en el empleo eficiente de recursos y energía, estructuras sostenibles, promover acceso a servicios básicos, trabajos decentes y ecológicos y una mejor calidad de vida para todos. Estos son los principios básicos de los objetivos de desarrollo sostenible de Naciones Unidas (Agenda 2030)

La contribución igualitaria de mujeres y hombres en este proceso de profunda transformación económica y social es crítica. Más que nunca, las sociedades no pueden permitirse perder las habilidades, ideas y perspectivas de la mitad de la humanidad.

Con la industria 4.0, la discriminación por género tenderá a desaparecer ya que gracias a la tecnología las personas tendrán más libertad y flexibilidad, lo que favorecerá la participación de las mujeres en la fuerza laboral y, de acuerdo con algunos economistas, conseguirá reducir la desigualdad de género.

La industria 4.0 se abre a la mujer en busca de un talento “sin género”: El mundo vive una transformación digital y tecnológica “muy fuerte”, y las empresas requieren del mejor talento científico y tecnológico para aprovechar todas las oportunidades. Está demostrado que los equipos mixtos son más potentes, generan más valor gracias a la diversidad y la riqueza que aportan sus integrantes. Por ese motivo, se está ante un buen momento para que la mujer adquiera protagonismo en el mundo de la ciencia y tecnología. Siempre y cuando se consiga romper la “brecha tecnológica” y las mujeres jóvenes se formen en carreras STEM, es decir: ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas para el desarrollo de las actividades correspondientes a la era digital.

Si la brecha de género persiste y la velocidad a la que las chicas están accediendo a empleos STEM no crece al mismo ritmo que la demanda, las mujeres están en riesgo de perder las mejores oportunidades de trabajo.

Ahora puede ser el momento indicado, una oportunidad para que las mujeres apliquen todo su potencial en esta nueva economía y que sean pioneras de la nueva industria, una industria que no está sujeta ni obstaculizada por matices históricos.

La cuarta revolución industrial será circular o no será. Desarrollar una nueva robótica, el internet de las cosas, o la nanotecnología a nivel global y masivo no será posible sin una previa evolución hacia una economía circular. De otro modo se alcanzará mucho antes unas carencias importantes en materias primas y energía, así como un exceso insoportable de residuos no reciclables y de conflictos sociales.

La automatización afectará de manera desigual a mujeres y hombres. Como dice Carl Benedikt Frey: ‘’Lo que marca la diferencia esta vez con respecto a otras revoluciones es que no va a verse afectado solo un sector, como por ejemplo el trabajo de la fábrica o el comercio, sino que esta revolución va a afectar a todos los sectores’’. Pero no hay duda de que proteger, e incluso mejorar, el trabajo y las perspectivas de ingresos de las mujeres requerirá la actualización de sus habilidades, para que puedan aprovechar las nuevas y cambiantes oportunidades creadas por la revolución digital en curso.

Las respuestas están claras: Conceda a las niñas modelos a seguir, enséñeles habilidades que necesitarán, anímelas y muéstreles que las carreras tecnológicas ayudarán a mejorar el mundo.

Para la Agenda 2030 de la ONU, las mujeres pueden y serán críticas para aprovechar esta revolución para beneficiar a la sociedad global.

Las mujeres son el motor del mundo y ante una situación tan crítica como es la Emergencia Climática serán las grandes perjudicadas junto con los niños y niñas. Por eso plantea que tanto con la economía circular, como reducir la brecha digital de género son motivaciones esenciales para construir una sociedad mejor dados los beneficios que se persiguen ambos temas y que perfectamente se pueden conjugar.

La transición a la economía circular es la respuesta necesaria, además de representar la forma de organizar la producción y el consumo en la economía global.

La cuarta revolución industrial será circular y la responsabilidad es que sea el momento de la revolución femenina.

Articulo publicado por Silvia Vigatà González, Presidenta BPW Spain

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